Exposition à la Corderie Royale de Rochefort (France)  - Photos : Thierry Bodin


EL EXILIO  

Tuve que marcharme. Y desde ese día, trabajo sobre el tema del exilio y del dolor de la partida. Para no irme sola, me inventé compañeros de ruta. Compañeros anónimos, sin cara, sin nacionalidad ni religión: Son de todo el mundo y de ninguna parte y no pertenecen al que los mira más tiempo que el del encuentro. Juntos, un día nos pusimos en camino: viejos, jóvenes, solos o acompañados. Cargados, a menudo, de inútiles mochilas y pesados recuerdos. Y desde entonces avanzamos, cada uno per- siguiendo su búsqueda, sobreviviendo, soñando con El Dorado o cualquier otro paraíso. Cuando nos vence la fatiga, organizamos nuestro campamento y aprovechamos para abrir maletas y recomenzar a soñar. Cruzamos la raya y dejamos atrás, aquellas para las que no hay esperanza ya, aquellas que testimoniaran: la historia no para de repetirse, sólo cambian los parámetros..







 Corderie Royale de Rochefort (France)  Fotos : Thierry Bodin  




        

        

Partir, Nau Coclea Camallera  - Museum Die Zitadelle, Berlin  - Galerie D. Ventos, Figueres - La Novia, Capelle San Nicolau, Girona 



LA MEMORIA


Todos los adultos fueron antes niños; niños con las mismas necesidades y carencias., con los mismos sueños y los miedos y angustias inherentes. Transformar la memoria individual en memoria colectiva es la esencia de este trabajo. Y trabajo a partir de lugares comunes y distintivos, utilizando sus historias y sus protagonistas, obligando así al observador a implicarse más personalmente si cabe. Pretendiendo que el observador se implique más personalmente aún.

Museo Die Zitadelle, Berlin (vía de salida): instalación y enmurado de imágines, textos y fotos retrabajadas de archivos locales. Fotos Zacherl 

    


   

Refugio antiaéreo de Gerona (Fotos M. Dunev)

  

 

Hélène Yousse practica el arte de una manera imperiosa, sin concesión, con urgencia. Esta urgencia que no permite el abandono, que toma su energía en la piel, en la violencia de decir enseguida lo indispensable. Sin esta práctica del arte, esta manipulación de materiales, habría la soledad, la locura y la muerte. El tiempo no tiene tiempo.
Tenso ante la vista. Tenso en un dolor insoportable.
Los primeros personajes están desplomados. Están presentes. Tan presentes
que hablan de la ausencia, del partir, del vacío, de la desaparición de la persona querida. Postradas, muñecas petrificadas. Allá, sin cara, la piel desollada, chafadas por la esperanza.
Mujeres de trapos, muñecas de basura.
Poco a poco, el vacío se llena del cielo, y los personajes emprenden su vuelo, ligeros y transparentes. Vueltos hacia un sol cálido y esplendoroso. Como esos indios que se echan al espacio, dando vueltas en el aire, pero atados de un pie a una soga que les recuerda las duras leyes de la gravedad.
Hélène vive con sus personajes. Les habla, les toca, les acaricia. Están vivos en la cocina y el comedor, suspendidos en el techo o cerca de la chimenea.
Tienen sed de espacio. Como Hélène bien dice: “ Con mis figuras tengo cielo en mis manos.”

 
Joël Capella : HÉLÈNE YOUSSE - Sales Municipals d'Expocisio de Girona

El Trabajo de Hélène Yousse se caracteriza, y cada vez mas, por haber escogido la figura humana como piedra angular de una narración “sin secuencia”. Lo que pretendo señalar es difícil de entender si nunca se ha penetrado en alguno de los espacios repletos de figuras de esta joven creadora. Es difícil por paradójico, por inusual también. Desde la aparición del cine parece imposible que las figuras y sus grupos (incluso en pintura y escultura) existan fuera de los guiones, de las historias secuenciales. Aunque estamos ya en plena era de lo no secuencial, de las topografías pluridimensionales, sigue resultando insólito que las figuras inicien textos, sugieran ambientes relacionales e indiquen intenciones para finalmente no decir, no hacer, no tomar direcciones, no concretar, en definitiva la semántica de gesto recién apuntado. Es algo paradójico, pero lógico al mismo tiempo. Y contemporáneo. Porque si Hélène Yousse hubiera caído en la trampa de poner sus personajes “en guión” hace tiempo ya que se hubiera quedado precisamente en el linde de los escenográfico y en el espacio de lo meramente anecdótico. Es el mismo que decir que una frontera muy sutil y muy débil separa las figuras de Yousse de los simples figurines o maniquís, y que tal frontera tiene que ver sobre la descontextualización de los ambientes que crea. Cada vez me sorprende más la manera en que los individuos despiertos e inquietos de una nueva generación se apropian sin necesitad de estudio en el sentido tradicional ni discurso racional alguno, de los mejores logros de las generaciones anteriores. Una especie de filtración de la cultura a la que algunos sujetos son fascinantemente permeables. Tal es el caso de Hélène Yousse, que ha integrado en su trabajo no solamente la escultura de Segal, o las escenografías de Tadeusz Kantor, sino también y seguramente de forma mucho mas inconsciente, otros matices relativamente lejanos del mundo de la creación visual: la desesperación de los personajes de Pirandello a la búsqueda de un contexto, la falta de orientación direccional de los de Ionesco, la topografía pluridimensional de las coreografías de Pina Bausch (recordemos solamente su versión del Barbazul de Bela Bartok) o del desorden de los espacios Merz de un Kurt Scwitters. De todo ellos hay algo en la obra de Hélène Yousse, incluso si las referencias no son estrictamente univocas. El cruce de objetos simbólicos, la gestualidad contradictoria de figuras contiguas, los múltiples contextos y sobre todo la falta de linearidad contribuyen a producir esta extraña sensación de narraciones despedazadas, de flash back permanente, de gránulos de historias sin ninguna línea secuencial clara, sin historia y sin conclusión, sobre todo sin conclusión. Hace poco mas que tres años que Hélène Yousse inició esta estrategia en la que ha adquirido con el tiempo maestría. Entonces, en su instalación “Partir” en la Nave Coclea de Camallera, unos personajes voluntariamente desmaterializados en lo carnal (apenas estructuras de tela metálica y estopa) recuperaban su condición de este mundo al contexto: Extremadamente solitarios y aislados, pero provistos de maletas y otros objetos de viajero, compartían sin embargo una huida, un extraño exilio. En “La Novia”, de la Capella de Sant Nicolau de Girona, se acentuó la desconexión y la soledad de los personajes, a pesar de que el contexto no podía ser más social ni más gregario. En esta instalación encontramos el germen de la actual, donde se ha llegado a la desconexión lógica total. Como en aquel corto, Tango de Zbgniev Rbzinsky los personajes, más que estar en el espacio tiempo, son como si dijésemos, sus “usuarios”. Sin cruzarse nunca, sin chocar, en un entorno ya sin historias que origina esa gran extrañeza que sentimos y también esa gran complicidad con su melancolía. Con este trabajo Hélène Yousse cierra, a mi juicio, una etapa creativa, dando muestras de una admirable madurez.

CLARA GARI, Directora de la Nave Coclea.